El visitante reserva desde el móvil, recibe un código y entra solo. El espacio se enciende a su llegada, queda cerrado al salir, y tú recibes los datos de cada visita.
Quiero verlo funcionando




Cómo funciona
Elige el espacio y la franja horaria desde la web. O escanea el código QR de la puerta si ya está allí.
Le llega al instante por WhatsApp. Solo funciona en su franja horaria y caduca al terminar.
La puerta se abre y el espacio cobra vida: se encienden las luces y arranca la pantalla.
La pantalla le enseña cómo era el edificio en su época, quién lo levantó y qué se conserva dentro. Sin guía y sin folletos.
Al salir, todo se apaga y se cierra solo. Y la visita queda registrada en tu panel.
Qué incluye
Cada visita tiene su código y su horario. Sin repartir llaves ni cambiar bombines.
Cámara con grabación para que el espacio esté controlado también cuando no hay nadie.
Se encienden al entrar y se apagan al salir: cero consumo en vacío y nada encendido por olvido.
Lo decidís vosotros y se actualiza en remoto, sin ir al sitio. Admite vídeo, fotos antiguas y varios idiomas.
Cuántas visitas, qué días, a qué horas y cuánto duran. El dato que justifica la inversión.
Vigilamos los equipos en remoto y resolvemos las incidencias. No se queda solo después de instalarlo.
Se monta sobre lo que ya hay. No hace falta reformar ni cerrar el espacio durante semanas.
Para quién es
Si está cerrado, no da nada: ni visitas, ni vida en el pueblo, ni un dato con el que defender el presupuesto del año que viene.
No es un experimento
+90
La visita autónoma lleva años funcionando en pueblos como el tuyo, financiada con fondos europeos. Nosotros te la instalamos ahora, sin esperar a que salga una subvención, con mantenimiento y con los datos de uso en tu panel.
Hablemos
Te decimos qué haría falta en tu caso y te lo enseñamos funcionando. Sin compromiso.